Organizaciones de la región van en contra proyecto de Santa Lucía

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El próximo sábado se reunirán organizaciones sociales del Estado de México para definir las estrategias contra la construcción de dos pistas en la base aérea militar de Santa Lucía, anunciada por Andrés Manuel López Obrador como alternativa a la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

Ricardo Ovando Ramírez, vocero de la Coordinadora Nacional Agua para Todos anunció la participación de grupos de los municipios de Zumpango, Tecámac, Temascalapa, Tezoyuca, Nextlalpan y Jaltenco quienes dicen que con la obra de ampliación serán afectados.

Ovando dijo que las estrategias “probablemente sean jurídico-mediáticas, y si el Gobierno los obliga, serán políticas, de manifestación, porque si allá (Texcoco) el conflicto duró 17 años, acá puede durar lo mismo”.

Además de Agua para Todos, se encuentran organizaciones como Agua para la Vida, El Fuego de la Digna Resistencia y el Sistema de Agua Potable de Tecámac.

El activista calcula que serán 15 agrupaciones, entre ambientalistas, campesinas y de derechos humanos.

De acuerdo al más reciente censo del Inegi, en Tecámac habitan más de 446 mil personas; Zumpango tiene casi 200 mil; Tezoyuca, 41 mil, Nextlalpan, casi 40 mil; Temascalapa, más de 38 mil; y Jaltenco casi 28 mil.

Es decir que los trabajos de ampliación afectarían aproximadamente a poco menos de 800 mil mexiquenses de los más de 116 millones registrados en el estado.

Ovando Ramírez considera que la consulta sobre el nuevo aeropuerto fue irregular, porque de acuerdo con el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), no se debe preguntar a todo el país “sino a los pueblos afectados”.

Afirma que en los llanos de Santa Lucía “todavía hay especies endémicas en peligro de extinción, como la tuza, el tlacuache (el único marsupial americano) y la víbora cincuate, entre otras… es absurdo que voten en Sonora o Baja California”.

Para el activista es inviable construir pistas, una terminal con 33 posiciones, un hotel, una central camionera, estacionamientos y zonas de hangares donde fue el lecho del lago de Xaltocan pues la mecánica de suelo es muy parecida a Texcoco.

Recuerda que las primeras viviendas que se construyeron para los militares “tuvieron que ser derrumbadas porque se hundieron y cuartearon; las nuevas sufrieron daños estructurales con el temblor de 2017. Hablan de restituir el sistema lagunario, entonces salvemos lo poco que queda de lo que fue el lago de Xaltocan”.

Mientras tanto en Texcoco, integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra exigieron que las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) se detengan de inmediato.

La vocera del movimiento, Trinidad Ramírez señaló que la cancelación del aeropuerto no es la victoria de un partido sino que representa una lucha de 17 años en la que los pueblos pasaron represión, persecución, desvelos y hambre.

Y su lucha será ahora por restaurar el lago de Texcoco y las zonas afectadas por la minería extractiva y pidió al próximo gobierno resarcir los daños a comunidades y personas.

(Con información de Milenio)