Gripe aviar: las rutas de transmisión

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A diferencia del virus H1N1, cuya irrupción en 2009 tomó por sorpresa a la población y autoridades sanitarias en México, el brote de la variedad aviar H7N3 detectado a fines de junio en granjas avícolas de Jalisco no ha puesto en jaque al sistema nacional de salud.

Pero la posibilidad de que la infección por este agente —calificado al inicio como “exótico”, pues nunca antes se había presentado un caso en el país— se disemine a otras regiones o genere una epidemia ha obligado a las autoridades sanitarias a aplicar estrictas medidas de vigilancia y control epidemiológico.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, a través del Servicio de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) estableció un cerco sanitario de 80 kilómetros alrededor de las tres granjas donde al principio se detectó el virus H7N3. Con esto se evitó que la infección pasara a pollos de engorda.

A esto se sumó el sacrificio de más de dos y medio millones de aves infectadas y la secuenciación completa del genoma del H7N3, completada por científicos del Senasica. “Es muy importante, porque si no identificamos al enemigo rápidamente no sabremos contra qué estamos luchando”, anunció el director del organismo Enrique Sánchez Cruz.

El biólogo Antonio Lazcano, del Laboratorio de Microbiología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, considera que la decodificación del genoma de este agente infeccioso ayudará a entender sus rasgos, forma de replicación, así como su patogenicidad en aves (que es considerada alta por la Sagarpa):

“La comparación de las secuencias, sobre todo las que codifican para las proteínas de superficie —las cuales facilitan la entrada del virus a las células—, así como la de las replicasas (proteínas que permiten traducir su material genético, ARN) pueden en efecto detectar y explicar la eficiencia de replicación y patogenicidad del mismo”.

El académico anticipa que el control del nuevo brote dependerá de la aplicación de medidas “duras pero efectivas”, como el sacrificio de aves enfermas o portadoras del virus.

Pocas personas afectadas

El secretario de Salud, Salomón Chertoriski, descartó que esta influenza aviar afecte personas: “a lo largo de la historia nunca ha habido un caso de transmisión de este virus hacia los seres humanos y me parece importante reiterar este mensaje: no existe riesgo de contagio en humanos”, aseguró durante una conferencia de medios.

Es cierto que uno de los blancos principales del H7N3 son los pollos y pavos, que pueden contraerlo al entrar en contacto con otras aves migratorias de ambiente acuático, como patos salvajes. Sin embargo, la literatura científica indica que sí ha habido infecciones por ese agente en humanos, aunque en raros casos.

Un reporte de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) en EU, titulado Human ilness from avian influenza H7N3, British Columbia (disponible en Internet, http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/10/12/04-0961.htm) documenta los primeros casos detectados en seres humanos por un brote de H7N3 ocurrido en 2004 en esa provincia al occidente de Canadá.

“Aunque con la vigilancia mejorada se identificó a 57 personas sospechosas de tener la infección por influenza aviar, ésta fue confirmada sólo en dos de ellas. Ambas tuvieron conjuntivitis y malestares similares a los de la gripe, parecidos a los reportados en Holanda en asociación con otro subtipo H7 (el H7N7)”, señalan los autores del artículo, adscritos a varias instituciones de salud en Canadá.

¿Potencial pandémico?

El informe refiere que el subtipo de influenza aviar H7 (con sus variantes, no sólo la H7N3) ha ocasionado antes infecciones en humanos. Los casos más notables, añade, fueron 89 confirmados y una muerte en Holanda en 2003. Aclara que la severidad de los síntomas difiere notablemente (es muy baja) en comparación con los producidos por la gripe H5N1.

Más aún: el documento advierte que “esa baja severidad no debe llevar a inferir que posee un bajo potencial pandémico, dado que las infecciones leves pueden volverse más virulentas, ya sea a través de un rearreglo genético (recombinación de genes) derivado de la propagación subrepticia o bien a través de mutaciones”.

No obstante, el profesor Antonio Lazcano descarta que este agente exótico tenga potencial pandémico y asegura que la gran diferencia en lo referente a los virus de influenza y su capacidad de infectar una u otra especie está determinada por los receptores: nosotros tenemos los que permiten al H5N1 alojarse, pero están en la parte baja del tracto respiratorio.

El estudioso del origen de la vida argumenta que todos los virus coevolucionan con sus respectivos hospederos (los organismos a los que infectan) y por ello estima que es poco probable que este nuevo subtipo H7N3 se transmita al humano (vía rearreglo o mutaciones), aunque se hayan registrado los casos antes citados en Canadá y Holanda.

“Lo veo como un evento de una probabilidad extraordinariamente baja, prácticamente despreciable. El problema no es el total de aves que puedan infectarse (un monto masivo) si no se controla la epidemia, sino el tipo de mutaciones que se requieren para que el virus se convierta en un patógeno humano.

“Creo que la probabilidad de infección en humanos en el caso del H7N3 es mucho más baja que con el H5N1, pero como todos los virus están relacionados entre sí, al igual que los respectivos hospederos, no me sorprenden los casos canadienses que usted menciona”, añade Lazcano.

La Senasica informó que además del genoma del virus ya identificaron algunas variantes de baja patogenicidad del agente, que servirán como “semillas” para obtener y luego producir una vacuna antiinfluenza en México. En las próximas tres semanas se espera contar con al menos 80 millones de dosis para una primera etapa, en las cuales ya trabajan cuatro laboratorios mexicanos.

FUENTE: EL UNIVERSAL