El avena tiene su mayor potencial en Zumpango

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Se sembrarán alrededor de 780 mil hectáreas en el Estado de México en el ciclo agrícola primavera-verano, de las cuales 766 mil se destinarán a los 12 cultivos más importantes por la superficie que ocupan, informó José Rubén Dávila Mendoza, director general de Agricultura de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedagro).

Precisó que estos cultivos son maíz, con 550 mil hectáreas, avena forrajera que se cultivará en 60 mil hectáreas, cebada en 36 mil, maíz forrajero en una superficie de 22 mil, frijol en 14 mil; trigo y avena grano, cada uno en 12 mil hectáreas; papa y haba verde en 4 mil cada uno, chícharo en 3 mil 500, tomate verde en 2 mil 500 y jitomate en mil hectáreas.

Otros cultivos relevantes se cultivarán en alrededor de 10 mil hectáreas, los cuales corresponden a granos como canola, triticale y amaranto, hortalizas como zanahoria, calabaza y nopal, entre otras más, así como praderas; mientras que para la flores del ciclo primavera-verano, se sembrarán alrededor de 3 mil 200 hectáreas.

El funcionario señaló que el cultivo de maíz se desarrolla prácticamente en todo el territorio estatal, aunque predominan las regiones centro y norte; mientras que la cebada se cultiva principalmente en la región de Teotihuacán, seguida de Zumpango y Texcoco; en tanto que cereales como trigo y triticale, corresponden a las regiones de Jilotepec, Texcoco y Juchitepec; mientras que el avena tiene su mayor potencial en Zumpango además de las zonas centro y norte.

Explicó que debido a la variedad climática existente en el Estado de México, varía el comienzo del ciclo agrícola primavera-verano, pues en el centro y norte inicia en el mes de marzo, y conforme cambia la altitud se recorre; razón por la cual en el sur mexiquense iniciará hasta los meses de mayo o junio, que es también cuando comienzan las siembras de cultivos de ciclo corto como cebada, avena, trigo y triticale.

Asimismo, resaltó que el gobierno estatal a través de la Sedagro, otorgará apoyos a los productores, sobre todo en la adquisición de insumos como fertilizantes orgánicos y químicos, y semillas mejoradas para los cultivos más importantes como maíz, cebada y trigo.